
La enorme belleza de la variedad paisajística de la Reserva de la Biosfera de Somiedo, que aglutina las huellas de la actividad humana, es algo que el viajero no puede dejar de apreciar en su periplo por este territorio. Tales marcas pueden apreciarse en los cuatro centros visitables que posee la Reserva, por medio de los cuales es posible conocer la forma tradicional de vida del hombre que habitó estas tierras.
Este original museo de Somiedo está integrado por diferentes núcleos relacionados con la casa rural, la cual sin dudas difundía y preservaba la cultura de la comunidad en cuanto al comportamiento y las formas de vida del hombre rural.
Uno de los núcleos del Ecomuseo de Somiedo es la Casa cubierta de escoba localizada en Veigas, asentamiento que se encuentra en el valle del río Sapiencia. Hay tres viviendas que aún conservan la estructura tradicional con cubierta vegetal, de modo que el viajero las puede apreciar tal y como eran en sus orígenes. Por medio de las mismas se procura dar a conocer el desarrollo en cuanto a su estructura que tuvo la vivienda somedana, así como todo lo relacionado con el patrimonio social y el ámbito doméstico.
En tanto que en el recinto ferial de La Pola existen cuatro expositores semejantes a las cabañas de teito, pero que han sido construidas con las paredes de vidrio. Aquí, es posible contemplar diversos objetos de la vivienda y la sociedad de Somiedo, relacionados con la pesca, la agricultura, la caza y los sistemas de transporte.
Por su lado, en el histórico edificio de la escuela de Caunedo, población ubicada en las inmediaciones de la carretera que une La Pola con el Puerto de Somiedo, el visitante puede conocer todo sobre los diferentes elementos de trabajo y oficios artesanales característicos de este territorio, como el del Ferreiro (herrero), el Carpinteiro (carpintero), el Canteiro (cantero) y el Goxeiro (fabricante de cestas), entre otros.
Además, el turista puede acercarse al centro de interpretación de Somiedo, para obtener información sobre la relación ancestral con el oso pardo, y el centro de recepción de visitantes del Parque Natural de Somiedo, desde donde se divisa una magnífica vista de la zona.
En esencia, Somiedo, que no deja de atraer miles de viajeros al año, es un claro ejemplo de la relación armónica que desde el pasado sostuvo el hombre con el medio natural.