
Uno de los parajes naturals más encantadores de Asturias es, sin dudas el parque natural de Somiedo, un sitio inigualable por su calidad paisajística y geografía.
Somiedo representa una de las muestras más claras de cómo la relación entre el hombre y la biosfera se mantuvo por varios con respeto recíproco. Las contribuciones del hombre en el paisaje, desde la vivienda hasta su labor agrícola, ganadera o artesana, se han basado en la sostenibilidad, con el objetivo de fomentar la economía de recursos y emplear las energías renovables.
Somiedo ofrece un amplio abanico de paisajes, además de tantísimos accidentes geográficos, dando lugar a un relieve que asciende desde los 400 hasta 2.000 metros sobre el nivel del mar, con cinco valles señalados por ríos.
En el Parque Natural de Somiedo es posible visitar el lago del Valle, el mayor de Asturias, al igual que las lagunas del Páramo y los lagos de Saliencia.
Las brañas, como La Peral o La Pornacal, nos llevan a tiempos remotos. En ellas, el pastoreo estacional ha dejado las huellas arquitectónicas de las cabanas de teito, refugios naturales ligados a la actividad ganadera y pastoril.
Las diferentes alturas y los diferentes tipos de piedras calizas, pizarras, cuarcitas y areniscas, fomentan la presencia de una diversidad vegetal admirable, junto con la escasa población y un terreno agreste hicieron posible la protección de bosques autóctonos asturianos.
Es posible decir que el Parque Natural de Somiedo conforma el espacio protegido que mejor simboliza los valores naturales y etnográficos de la montaña asturiana. Su escarpado terreno, con insondables valles y con cimas superiores a los 2.000 metros, constituye uno de los espacios montañosos más salvajes y que mejor se conservan del norte peninsular.
En definitiva, Somiedo es uno de los sitios donde se armoniza la protección de la diversidad biológica con el respeto de sus valores culturales y el uso sostenible de sus recursos naturales.
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